¿Son tan necesarias las palabras cuando con mi mirar dicto la sentencia de lo que siento y que todo el mundo ignora?
Puede que la magnitud del mismo tú también la desconozcas y no te puedo culpar por ello.
¿Por qué han de ser tan imprescindibles? Veo a mí alrededor y denoto que la demanda de las mismas no es más que para llenar los oídos de terceros y para hacer alarde de algo que forzosamente y, aparentemente, de forma errónea se da la oportunidad de forjarse.
Precisamente al encontrarme en contra de compartir algo que solo le incumbe a mis adentros y a la razón que le confiere su existencia con completos extraños a mi felicidad, me siento tranquila porque se que no eres así. Porque se que pides manifiesto verbal al ser esto algo tan humano.
Hay veces que podemos intuir algo en nuestras cercanías mas si no lo vemos nunca lo confirmamos y de tal manera aprendí a comprender el suplicio que ha causado el eterno silencio que muy a menudo me toma la palabra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario