Sé que a veces
parezco indecisa, que me cuesta decidirme por el azul o por el rojo, lo suave o
por lo rígido, inclusive por lo feo y lo lindo… pero, ¿qué puedo hacer si me
considero una persona que, sin necesidad de darlo a demostrar, vivo al extremo
la realidad que me toca vivir; cada una
de ellas en su debido tiempo?
Cada acontecimiento
trae consigo millares de detalles, buenos y malos, de los cuales sacar
provecho. ¿Qué culpa tiene el atardecer de ser tan bello y aun así ser odiado
por algunos? Es cuestión de experiencias personales, cada quien le pone su
significado y relevancia a cada suceso dependiendo de lo que haya experimentado
por su propia cuenta.
Al final me doy
cuenta de que por más grandes que seamos, atento a los años que sin perdonar se
nos acumulan en las neuronas y algunas que otras de nuestras facciones físicas,
seremos siempre niños a la hora de asumir un nuevo reto, a la hora de tener que
tomar decisiones ante cosas que jamás nos imaginamos tan siquiera que tendríamos
que afrontar y a la hora de reaccionar ante cualquier situación que creíamos poder
dominar en primera instancia.
¿Por qué debo
tener una canción favorita? Si todas las que escucho aparentan tener la
potestad de sumergirme en un mar de sentimiento, empatías, vida, ánimos y también
desánimos, ¿por qué detenerme a elegir un único sentimiento? Si yo soy todo lo
que me pasa por la mente, lo que amo, lo que no me gusta, lo que sinergiza mi alegría
y lo que cohíbe mis intrigas… ¿Por qué razón debo detenerme en un 5% de lo que
soy?
¿Una película favorita?
¿Un plato favorito? ¿Un lugar favorito? ¿Un libro favorito? ¿Pero para qué? No negare
tener un grupo de cada “categoría” como algo que en definitiva no me gusta, y
otro grupo los cuales son más afines a mi… pero ¿por qué tener algo concreto,
si de todo le puedo sacar provecho? ¿Por qué uno si me puedo quedar con todos sin
que nadie me detenga?
No hay comentarios:
Publicar un comentario