En la calidez de un recuerdo me he sentado a disfrutar el tiempo que, sin reparo, pasa delante de mis narices.
Me he pasado la tarde añorando extrañamente lo que ya tengo y bajo la sombra del saber me acobije y me entretuve con el sonido del silencio emitido por mi guitarra. Pasó el tiempo, ¿cuando no lo hace? y entonces oscureció.
En el firmamento de mi alma divague un poco, con las estrellas de mi mañana puse en agenda unas cuantas salidas y con algunos fantasmas de mi pasado converse alegremente de huellas dejadas sin retorno. Así me pase el día, también pensando en ti; si estarías allí cuando te necesitase o si yo tendría la oportunidad de hacer lo mismo como te lo prometí.
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