Homogeneidad entre Fantasía y Realidad.

viernes, 6 de agosto de 2010

Factores Externos... ligados a los Internos

Tirada en la fría comodidad de mi gran cama y bajo la oscuridad provocada expresamente de mi cuarto me encuentro pensando en las cosas que, no siendo del otro mundo, no dejan de traer dolor consigo, aquellas cosas que le pueden pasar realmente a cualquier persona. Esas, que no son más que las historias que en algunos casos vienen como experiencia envuelta en papel de regalo y en otras ocasiones son las historias que se repiten irrespetando el hecho de que se haya adquirido la enseñanza sea mucha o poca y que nos lleva a tropezar con aquella tan molestosa piedra nuevamente.

Ciertamente uno puede evitar dar con ella, para eso el ser humano tiene (o se inventa) la capacidad de crear nuevos senderos con tal de que el camino no presente los mismos obstáculos; son tácticas de supervivencia diaria. Pero hoy, precisamente hoy, viéndome lastimada por el reciente golpe, debo admitir que no siempre podemos controlar las cosas, podemos cometer el error y tener la disposición de no caer en lo mismo nuevamente, mas si nuestro exterior se encuentra bajo las mismas condiciones que amoldan el camino hacia aquella susodicha roca… la verdad es que no hay mucho que esperar sino un tropiezo más que añadir a la colección.

Me lleva a pensar lo ignorante que son aquellos que se dicen ser autosuficientes, es que todos necesitamos de todos y de todo lo que conforma nuestro entorno. Eso, en su conjunto, nos hace quienes somos, lo que pensamos, decimos y hacemos... e incluso aquello que omitimos también. ¿Quiénes sino las personas con quienes estamos obligados a convivir de manera directa o indirecta son los que nos forjan, los que nos motivan a sacar conclusiones generales y a veces especificas con respecto a un ámbito dado en nuestras peculiares vidas? Lo que vemos, lo que escuchamos… son las cosas que nos hacen crear nuestro propio criterio, nuestra perspectiva (muy a menudo variable) que tenemos.

Entonces todo aparenta estar estrechamente ligado. Para lograr algo; sino hacemos, de los factores externos, los estimulantes de nuestra fuerza interna quizás sí tengamos éxito, pero ciertamente las vicisitudes fácilmente se duplican sin necesidad. A veces dicha estrechez va mas allá y nos da la oportunidad de interrogarnos ¿es que acaso hasta la consecuencia de un hecho puede ser la causa de otro? Tan solo con recordar que "Para uno ganar otro tiene que perder" y verlo como una ley natural de la vida, es suficiente para sacar nuestra respuesta.

El caso es… que tropezar, caer, embarrarse, anonadarse ante el sentimiento de ineptitud por parte de nosotros mismos por hacerlo una y otra vez en una misma cosa, no necesariamente está inversamente proporcionado a nuestra posición con respecto a, con la disponibilidad y/o esfuerzo presentado o empleado para evitar caer en lo mismo… también ahí están los factores externos que si bien, no son aquellos que podemos romper y reestructurar, son aquellos (por consiguiente) que se escapan de nuestras manos sin más…

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