Homogeneidad entre Fantasía y Realidad.

domingo, 10 de abril de 2011

UN LLAMADO A LA SANTIDAD

La santidad está disponible para todos nosotros desde el simple hecho de ser hijos de Dios Padre y hermanos de nuestro Señor Jesucristo.

Santidad va estrechamente de la mano con la Felicidad pues esta la conseguimos al ver que nuestra vida tiene sentido. Este sentido y/o dirección de nuestra vida lo encontramos al entender cuáles son las cosas necesarias para la mismas, los laicos sabemos que es una; “Buscar el Reino de los Cielos y su Justicia”.

Ser santo es dar todo lo que se es y se tiene con amor, dejando atrás mediocridad alguna e intentando no solo ser buenos sino los mejores al hacerlo. Esto implica hacerlo de corazón y por lo tanto tomar en serio nuestra misión.

Ser santos no es imposible aunque conlleve sacrificios, en donde Dios se convierte en nuestro eje transversal, donde queremos vivir en común unión con El y donde deseamos no imitarle sino seguir a Jesús.

Es cumplir de manera apasionada los mismos mandatos que El nos dejo, recordar hasta donde llega aquel amor o más aun reconocer que El es la fuente inagotable de amor.

El santo está consciente de que la oración es su arma más poderosa y sabe utilizarla. Sabe también que la misma es un acto puro y sublime de amor.

La santidad es el camino a la Felicidad y la Felicidad misma porque donde hay amor esta Dios y donde esta Dios no hace falta nada más.

En conclusión nos viene una grata promesa: ¡Busca la santidad y serás feliz!

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