Y Tu y yo tan lejos, nos consumimos con los irrevocables deseos de tenernos. Es curioso que justamente lo mismo que nos lleva a extrañarnos sea lo que mantenga un lúgubre campo de batalla entre nosotros. Es evidente que el corazón humano necesita que le engañen para lograr sobrevivir y hoy el mío anhela que lo embullas en palabras, no hace falta que sean creíbles para ti, basta con que el encuentre su sed de fantasía y bienestar resuelto.
Ven y elabora una oración que me mantenga en estado de alerta hasta tu llegada. Ven y apacigua la fiera que despierta al verse inmersa de áridas tierras donde se supone debe haber una verde y deliciosa pradera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario