Tanto cuesta
que dejes de mirarme a los ojos
y aprendas a mirar con mi mirada
que te unas a mi pensamiento
obviando las encrucijadas
aquellas que desvelan mi sueño
ese que tengo de sentirme amada
y el deseo que me quema por dentro
como braza ardiente de luz que no apaga.
Tanto cuesta
Entenderme
en el silencio
Que grita ensordecido
Habitar en mi elíxir
De lo bueno y lo prohibído
Escuchar desde lo lejos
Cada uno de mis quejídos
Y apaciguarlos dulcementes
Con la muestra de tu suspiro
Tanto cuesta
Merodear por mis pupilas
Entenderme en mi desjuicio
Saber que es lo que digo
Tras mis puntos suspensivos
Aprender a quererme
así de loca, así de atolondrada
y sin más lograr hacer que yo tiemble
con el peso de tu mirada
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