Homogeneidad entre Fantasía y Realidad.

domingo, 11 de agosto de 2013

Al amigo que vela por mis lágrimas

Trágico momento en el cual consideramos ser poseedores de nuestra realidad, de vivir aquello que justamente demandamos que vaya tal cual nuestra solicitud, para al final darnos cuenta que todo ha permanecido como viles ilusiones que nos consumen poco a poco hasta el mas ultimo de  nuestros deseos por seguir hacia adelante.

Ven amigo mio, déjame posar sobre tu hombro, mi mejilla y mi mentón. Déjame perderme en mi ahogamiento, sucumbir en mis anhelos rotos. Quédate ahí y guarda silencio fúnebre, pues hoy no preciso palabras de aliento sino solo aquel acto tan reconstituyente que consiste en tomar tus extremidades superiores y bordearlas alrededor de mi silueta.

Si algo  tibio empapa tu camisa y escuchas cristales romperse al caer; no te alarmes, no preguntes, no comentes, no me juzgues. Solo me deshago de aquellos cristales que poco a poco hieren el perímetro de todo lo largo de mi endotelio.


Amigo mio, déjame llorar sin detenerme que la noche es joven. Déjame gritar pues la luna esta presente para escucharme. Déjame ahogarme en un mar de deseos incumplidos cual demagogia autoimpuesta. Déjame, sin mas, refugiarme en un pedazo de ti. 

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