Es aquel misterio envolvente que nos invita a llenarnos del suspenso que emiten las lágrimas que puedan caer en el silente lago de tristeza, o aquellas sonrisas que alegremente iluminan el trayecto.
La vida es aquel regalo inmerecido. Es lo que, sin saber, tanta falta nos ha hecho... Y es que vivir no es sólo tener los ojos abiertos.
Es aquella verdad que tristemente enmudece el alma mientras se espera que la justicia divina se haga presente, tome cartas en el asunto y todo quede impune bajo la mano del omnipotente.
La vida; aquella frágil vela, aquella llama sensible que sufre grandes atentados durante su existencia y vive una consternada lucha por su supervivencia.
La vida, lo que todos tenemos más no cuidamos. Aquello que después perdemos y muchos sufren anhelando.
01 enero 2011.
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